¿Periodistas o protagonistas? Parte I y 1/2: Un breve intermedio ¿Dónde están la elegancia el decoro y el respeto?

En un principio esta serie de post, solo constaría de dos capítulos, y lo tratado en este inciso sería otro post a parte. Psanmartinero he tenido la buena o mala suerte de presenciar dos intervenciones en un famoso programa de Tv, llamado Punto Pelota, que han tirado al traste con mis intenciones.
 
La primera de ellas tiene como protagonista a Pedro Pablo San Martín, “periodista” del AS, y contertulio de este programa. Discutía este “señor” con el ex futbolista Albert Luque, sobre la situación del
Atl. de Madrid. Y llegado un momento, después de otorgarles cualquier cantidad de calificativos a los jugadores del Atlético, los llama sinvergüenzas mercenarios, que no sienten los colores. Luque trata de mediar y le replica que como todos los trabajadores, tendrán sus sentimientos y les dolerá la situación. A lo que el referido le suelta: “no, por que yo cuando meto la pata con un artículo, no duermo en toda la noche, a ellos solo les interesa el dinero y les trae sin cuidado el equipo”. ¡Toma ya!

La segunda intervención, lamento no poder citar los nombres de los protagonistas, pero es que lo sinvergüenza de la situación hizo que cambiara el canal y me olvidara de verlo. Entrevistaban a José Antonio Camacho, Señor con todas las letras, que no necesita presentación, por eso veía el programa, porque puedes o no coincidir con sus gustos o capacidades, pero Camacho es un Señor. Pues bien, llegado un momento de la “entrevista”, entre varios de los contertulios, intentaron de todas las formas posibles de obligarle a decir, que él tenía fichado a Andrés Iniesta, para el Madrid, en las anteriores elecciones en las que participo Camacho. Este lo negó hasta cinco veces, dio la impresión de que ya no sabia como contestarles, para que parasen de decirlo, dijo que eso no era cierto y lo reafirmo. Eso si, el resumen de los “periodistas” fue que Iniesta estuvo a un paso del Madrid, y demostrado su Madridismo a ultranza.
 
camachoBien sabemos que estas dos anécdotas, son solo dos granos de arena en el desierto, de la inmundicia que es la prensa deportiva, y no de los más grandes por cierto. Pero si es verdad que colapsaron y superaron las defensas mentales que poseo contra la basura mediática.
 
Esto no va de la prensa del Madrid y la del Barcelona, ni la del Atlético, Deportivo etc. Esto es una reflexión de la ética periodística, de la decencia de una profesión, de la libertad de expresión, y del derecho que tenemos todos al respeto. Y en esto incluyo a todas las facciones.
 
He escuchado y leído tanto sobre la tan manida libertad de expresión, sobre el derecho a informar y a ser informados, sobre las prerrogativas del cuarto poder, que termina siendo un chiste ver la realidad.
 
Vale, quiero dejar claro que la prensa en cualquiera de sus vertientes, es un producto. No sé, si en algún momento fue un medio de comunicación, no soy tan viejo. Y que su objetivo final, no es otro que los beneficios, y para eso tienen que vender, es decir resultar atractivos a sus compradores. Pero es vergonzoso que amparándose en su particular característica de “producto- medio de comunicación”, se dediquen a injuriar, insultar y ajusticiar a todo aquel que no les baile los intereses.
 
Y no, ahora no hablo de cavernas y villaratos. Hablo de ensuciar, destruir y dañar la imagen de personas o instituciones de manera muy grave. Y en el camino de auto-proclamarse en órganos sensores de la ética y la moralidad.
 
El caso del “sr. San Martín”, es penoso de por sí, es decir: ellos nobles periodistas, que su único afán es el de informar, tienen un sentimiento y una responsabilidad hacia su trabajo, que los demás mortales no entendemos, y mucho menos esos mierdas mercenarios de futbolistas, como dije: ¡Toma ya! Hay que tener caradura y saberse a salvo de los reproches, para soltar semejante estupidez y quedarse tan ancho. Porque saben que no van a recibir respuesta, ya que ellos son los que manejan los hilos de la información, y en caso de que esta suceda, aparte de seguir su juego y crearles audiencia, se encargaran de hacer que la situación juegue a su favor, minimizándola, negándola, injuriando al aludido o de mil maneras más.

Por eso se pueden permitir el lujo de hacer y decir lo que quieran, de poner motes burlescos y denigrantes a jugadores, técnicos y directivos del futbol. Insinuar vicios o bajezas de lo más reprobables, tirando la piedra y escondiéndose después. Tenemos que asistir, a insultos peyorativos sobre nacionalidades (o “regionalidades”), sobre la condición sexual, sobre su carácter y honradez, sobre la honorabilidad de su trabajo y la suya personal. Sobre tantas cosas que no puedo enumerar, por falta de espacio y tiempo.
 
Estas campañas de ridiculización, tienen distintos objetivos. Vamos a hacer un ejercicio de neutralidad y a no pensar en que los árbitros pueden ser parciales. ¿Porque tiene que sufrir el escarnio público, que les señalen con el dedo por la calle, agravios que sus hijos y familiares cercanos seguramente sufrirán, por que un “pendejo” atrincherado en su ordenador o su estudio de radio/tv, lo llame ladrón, mafioso, siendo poco estos dos calificativos? ¿Por qué colocar una diana en la espalda, de un profesional, que bien o mal, hace su trabajo? Siendo además cierto, que en una gran mayoría de las veces y faltos de refuerzos tecnológicos tiene todas las probabilidades de equivocarse.arbitos Siendo lo más normal, que realicen un montaje imposible de imágenes para justifica el supuesto agravio del colegiado, en el que después de ver repetido mil veces, sigues sin ser capaz de ver el presunto fallo del trencilla. El día que ocurra algo grave, se dirá que la sociedad esta como esta, claro. Pero a ellos nadie les pedirá explicaciones
.
¿Porqué abundan esos periodistas que se permiten insultar, en sus columnas, sin ningún doblez ni miramiento, de forma directa y procaz a un individuo o colectivo, sea cual sea el hecho en cuestión que haya realizado? No, no me vale aquí el juego de las facciones y el poder. Puedes escribir contra ellos, sin faltárles al honor, ni ridiculizarlos públicamente.
 
Soy plenamente consciente de que tiene que haber una libertad de expresión y que de aquello de preservar la identidad de las fuentes en el anonimato, son necesidades de la profesión y de la sociedad. Pero eso no da derecho a que amparándose en esto, hagan escarnio de la manera en que lo hacen. ¿Dónde esta el límite? ¿Y la ética? ¿Mejor no pregunto por la moral?
 
Llegado hasta este punto, ya casí ni pido la verdad, es ridículo, pero es así. Cuando ves la prensa deportiva, ya asumes que el 90% de lo que te están contando es mentira, o cuando menos una medio verdad tendenciosa, no importa de qué equipo seas, lo sabes. Y eso es en todos los medios, y afines a todos los colores. ¿Pero por qué no puedes, “hacerle barra” a tu equipo desde el respeto? Miren a lo poco que he llegado, ya me conformo con que me mientan, con que manipulen la información, cuando no directamente la inventen. Con que imaginen situaciones, fichajes, declaraciones etc.
 
Para que nadie se queje voy a poner dos ejemplos más: uno es Pep Guardiola y el otro Sergio Ramos. No pongo ni a Mou ni a Cristiano, que también podría entrar por el lado madridista, por que la verdad su imagen pública me produce tal rechazo que opto libremente por no ponerlos como ejemplo, pudiendo perfectamente serlo.
 
De Pep, he podido ver entre otras lindezas, como lo califican de: mea colonias, homosexual, drogadicto, mentiroso, falso, cobarde, traidor, y paro por que todos hemos sido testigos. Lo triste del caso es que, te puede gustar más o menos Guardiola, puedes apoyar al Barsa o no, es más ni tan siquiera te tiene que caer simpático. Pero tienes que reconocer que su comportamiento en todo momento ha sido el de un Señor, ha sido respetuoso y elegante hasta cuando se ha enfadado.

De Sergio Ramos, el cual confieso no es de mi agrado. He visto calificativos como: paleto, indio, gitano (estos dos en forma peyorativa), he visto como dudaban de su honorabilidad a causa de sus tatuajes, de dudar de su profesionalidad aduciendo vagancia, he visto como lo ridiculizaban por mear en lamou calle (que no es que este bien precisamente, pero que no justifica que lo pongas en antena de tv, múltiples veces para ridiculizarle).

El colmo, es que recuerdo que recién llegado al Madrid, el Marca mantuvo una campaña de despropósitos contra él, que acabo y se torno en alabanzas el día que les concedió una entrevista en exclusiva. ¿Pero la mafia no era cosa de rusos e italianos?
Por no hablar de mil casos más, por ejemplo, Preciado el técnico del Sporting, que tuvo a bien responderle a Mou, y sufrió un ataque masivo de calificativos y atentados a su honorabilidad incuantificables. Vamos que nos presentaron el retrato robot del perfecto sinvergüenza.

Una de las modas graciosas hoy en día en los medios impresos en su versión digital, son las manidas entrevistas digitales, en las que estos paladines de la información, que se consideran jueces de lo correcto y de la respuesta definitiva, se prestan a responder preguntas de sus lectores. Pues bien, lo que en un momento podría ser una idea genial, que acercaría a los lectores a sus articulistas preferidos, y que estos podría recibir un feed-back de su trabajo. Se convierte en un finito (por el numero de preguntas claro) ejercicio de negación de la realidad, que da pena leerlas. Si vas a mentir tan descaradamente como lo haces en los artículos, ¿para qué más? Ellos que son los que difaman, menosprecian y mienten directamente, todos los días en sus medios, curiosamente tienen una piel muy sensible a las críticas de sus propios lectores.

No hace falta más que surja una pregunta al respecto de lo veraz o ético de su trabajo, para que se indigne el “junta letras” de turno y sean capaces de negar hasta que existe una línea editorial en su medio. Cosa por demás inherente a cualquier medio de comunicación.
 
Ves plasmado en el papel digital, desde desmentidos de algo que acabas de leer hace dos clics de ratón, hasta justificaciones esperpénticas de los actos de sus compañeros. Ejemplos como el de que justifiquen que un columnista, insulte a un futbolista, equipo o ciudadano de una región, con la excusa: -no es en serio, lo dice en broma, hay que conocerle por que es una buena persona-. Lo dicho: ¡toma ya!
Y digo yo, ¡caray! siendo tan sensibles a los reproches, ¿qué tal, si probasen a no hacerlo ellos?

La realidad, es que pienso que esto no va a ir a mejor, porque cada temporada que pasa, este esperpento va creciendo. Y nadie, ni los organismos competentes, ni el público, ni nadie, hacemos nada por cambiarlo. Queremos información deportiva, y simplemente consumimos lo que venden. Da igual si es buena o mala, real o imaginaria, si tiene sentido o es un despropósito. La consumimos, y los medios tan contentos. Sin tener que exigirse un mínimo de calidad, que no hablo de trabajo que para inventar lo que inventan, su curro tienen que pasar.
 
Ya ni voy a hablar del mensaje que trasmitimos, a aquellos que por edad o cultura no tienen la ventaja de discernir lo que ocurre, que son receptores de toda esta basura mediática y la consumen sin ningún aviso como el de los cigarrillos “se ha determinado que el consumo de información deportiva, puede ser dañino para su salud, formación y educación… y general para el buen entendimiento del sentido real de las cosas”.
 
Pero me pregunto, eso sí, ¿qué le explican estos señores, ya no a sus allegados, sino a sus propios hijos, cuando les están educando y tratando de enseñar a comportarse en la vida? Porque visto el ejemplo que dan con su trabajo, como le pueden pedir a sus hijos, que no mientan o que no insulten por ejemplo. Reconozco que me pica la curiosidad, y que tiene cierto punto morboso, pero sería fascínate ver a escondidas las enseñanzas y justificaciones que dan a sus hijos personajes como Roncero, Inda, Caridad, Siro etc.
 
Llegados a este punto, en el que admitimos que nos mientan descaradamente, que se falsee la realidad de manera flagrante, que se nos trate de idiotas, que se inventen sucesovigilantess inexistentes, ¿no podemos pedir por lo menos un poco de elegancia en las formas?
 
Dicho todo lo anterior y observando a estos autoproclamados vigilantes de la verdad y la información solo me queda la vieja y conocida pregunta: “¿quién vigila al vigilante?”
 
 
Weed

1 comentario:

Weed dijo...

disculpen a todos, he tenido que borrar los comentarios a este artículo, debido a un fallo tecnico mio.

Lamento los inconvenientes

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