El estilo no se toca, se interpreta…

La Orquesta BlaugranaHa bastado un pequeño puñado de partidos, en los que el equipo no ha estado del todo fino, y se han disparado todas las alarmas, el barcelonismo es así. Ya no es cuestión de que desde la caverna destilen sus historias, el culé se basta por si solo para armar un tornado de lo que no debería ser más que una brisa de verano.

Y puede que yo llegue a vivir cien o más años, pero dudo que este asunto del masoquismo culé lo llegue jamás a entender. Instalado el debate en todos lados, ya no es que se lo inventen por la capital de forma interesada, como siempre. Es que oteas el horizonte de la parroquia blaugrana, y ya hay quien pide la cabeza hasta del utillero. Francamente, no estoy para nada contento con el juego que ha presentado el equipo en este inicio de temporada. Pero tampoco lo hice el año pasado hasta que arrancaron los motores realmente, y se dio un recital que solo se vio interrumpido por la trágica marcha de Tito a New York. Y esto mismo ha pasado tantas veces que debería ser comprensible hasta para el más lego.

Se pueden tener mil opiniones sobre el club y quien lo maneja. Se puede así mismo dudar de la valía de algunos jugadores y del cuerpo técnico. Se pueden hacer desde luego, mil hipótesis sobre las variantes en el juego. Pero si a estas alturas todavía hay quien ponga en duda que el Barsa se ha entregado en cuerpo y alma a un estilo de juego, es que no hay pensamiento racional que valga. Lo que impera es el borreguismo endémico.

Vamos a hacer memoria y a aclarar un par de cosas. Nuestra filosofía de juego, no llego ayer ni tampoco la invento Pep. Ni tampoco es algo que sea fortuito, o que apliquemos a falta de una solución mejor. Sencillamente es una idea que se abrazó con decisión ya hace más de dos décadas, y es la que nos ha traído hasta aquí.

La idea es solo una, pero variantes o interpretaciones tiene muchas. No hay que quedarse en el simplismo de recordar como jugaron el año del triplete. Porque nunca va a repetirse de esa manera. Podrá llegar mejor o peor, podrá llegar igual de bueno pero diferente, podrá llegar muy parecido pero sin el mismo éxito. Pero lo que paso en esa época dorada, jamás se repetirá. Y sencillamente por la razón más básica de todas, es imposible.

De igual manera que una misma pieza de piano, no puede ser interpretada de idéntica manera por dos pianistas distintos, por más que a primera vista se asemejen mucho al oírlos. No se pueden clonar ni jugadores, ni ideas técnicas, ni momentos en el tiempo para lograr reproducir un estado de forma que nos subyugo a todos.

Cada uno de los técnicos que ha pasado por el Barsa desde que se instauro este modelo, ha aportado su visión y sus variantes al modelo, y ha contado con una determinada serie de jugadores que le den sentido a su “versión” de la idea. El que a pesar de tener una raíz común, cada uno de ellos reflejara una cara distinta del concepto de juego, solo es consecuencia de la forma de interpretarla de cada uno de los técnicos; y de la posibilidad de contar con las piezas que le den sentido.

Partimos de un Cruyff en donde todo era genialidad y concepto, en donde lo táctico era un mero adorno de cara a la galería. Paso por allí un denostado Van Gaal que hizo suya la idea, pero que la esclavizo a un corsé táctico demasiado ajustado. Que hizo que funcionara la maquinaria, pero que redujo la “magia” a esporádicos destellos. Llego Rijkaard e impuso el equilibrio, y doto de arte al esquema mecánico que en la lejanía le había dejado Van Gaal. Con Guardiola vivimos el momento estelar de una idea, con la combinación de lo táctico, lo artístico y lo genial, fruto de su trabajo y del momento dulce de una hornada fantástica de jugadores. Tito tenía su propia idea, y no pintaba mal, desgraciadamente nos privamos de verla realmente consolidada.

Por el medio pasaron varios técnicos que ni supieron manejar el concepto ni contaron con las piezas que darle sentido, por lo menos en su momento ideal. Rexach, Robson, Serra Ferrer o Antic, no acertaron con la partitura que se les dio a interpretar pero no quiere decir que necesariamente se alejaran de la idea.El pianista

“Martino al igual que sus antecesores no quiere tocar el modelo...”

Nos encontramos ahora con un recién llegado, que antes de bajarse del avión ya había confesado su apego al ideario. Me parecería justo dejarle un poco de margen para ver su manera de interpretarlo. Apenas se han oído unas pocas notas de esta sintonía, si bien es cierto que no todas han sido del todo afinadas. Pero no es menos cierto, que no toda la culpa es del intérprete, y que no todas las teclas o cuerdas de este piano metafórico que es el Barsa han estado todo lo entonadas que deberían. Es parte del trabajo del técnico afinarlas hasta el nivel adecuado, o buscarle repuesto en el cajón de herramientas, pero no le neguemos el tiempo necesario para hacer su trabajo.

Martino al igual que sus antecesores no quiere tocar el modelo, busca acariciarlo suavemente, para que la melodía resultante sea la que resuena en su cabeza. Ninguno de los Barsa que he nombrado jugaba igual que el otro, pero todos jugaban a lo mismo. Era la misma pieza rodeada de un acompañamiento diferente. Y en eso esta Martino, probando entre Oboes, Timbales y Violines los acordes que acompañen al solo de piano que el en su mente interpreta.

Perderse en debates ficticios es una afición muy recurrida por los “futboleros” pero no por ello tiene que ser acertado, ni conducirnos a nada más que al cansancio. Especular sobre lo que pretende hacer Martino, como si realmente supiéramos lo que le pasa por la cabeza, se me antoja una perdida de energía muy grande. Además que de ese debate estéril lo único que queda tocado es el equipo y la confianza implícita que la afición tiene en él.

Por muchas fobias que se puedan tener hacia la directiva o el entrenador, cualquiera que lo piense detenidamente, tendrá que coincidir en que no hay nadie con un instinto suicida tan acusado, como para pretender cambiar un modelo que con los altibajos normales ha funcionado a las mil maravillas. Y es que ni el Barcelona ni el barcelonismo, se entiende sin esta filosofía que hicimos nuestra. La puedes moldear para que se adapte a las circunstancias, pero el mínimo intento de cambiarla a día de hoy, sería una condena al exilio inmediato. Y eso lo sabe el Tata y el tato.

Martino juega con la ventaja que le dan los resultados, eso es cierto. Y desde luego es mucho más placido trabajar desde la comodidad que te dan la victoria y los puntos. Pero incluso sin ellos, debería contar con el tiempo necesario para hacer que “su idea” de nuestra filosofía este completa y en funcionamiento. Podemos criticar en el ínterin aciertos y errores, pero me parece absurdo condenarle de antemano. Y desde luego lanzar acusaciones inciertas sobre el viraje, que según algunos quiere darle al juego del equipo, no me parece la mejor manera de ayudar. Cada uno de nosotros tenemos nuestra propia melodía en la cabeza, para aplicarle a la partitura del modelo, lo que se le escapa a la mayoría es que la única que cuenta, es la del que la ejecute en cada momento. Y en este caso el artista es Martino, y es su música la que deberemos escuchar. No la que pretendamos en nuestra cabeza que suene.

Puede que el resultado final de su interpretación no sea exitoso o del agrado de todos, incluso puede llegar a decepcionarnos. Pero nunca en la historia se ha podido juzgar la calidad de una interpretación inconclusa.

 

“Los Italianos no es que defiendan bien, es que defienden con muchos” César Luis Menotti

“El futuro del fútbol está en el pasado” Ángel Cappa

“El fútbol se ha convertido en un consolador social” Juanma Lillo

 

Weed

4 comentarios:

Paco Vivas dijo...

Tienes razón en todo lo que escribes. En esto del fútbol, para triunfar plenamente tienen que concurrir muchos factores, entre ellos la suerte. Que se lo pregunten al Chelsea con su única Copa de Europa.Sobre todo hay que tener en cuenta a los futbolistas y estos de ahora, aunque tengan los mismos nombres ya no son lo mismo que antes, Alves,Xavi, Iniesta, Pedro ya no están en ese nivel y faltan otros que eran mejores que los de ahora. Además, Messi que sigue siendo el mismo quiere llegar al Mundial fresco y eso supondrá un bajón en el rendimiento del equipo en muchos partidos.No veo mucho futuro y menos con este entrenador que tiene un lío en el coco que no sabe ni por donde anda. Bartra con todo, seria ahora mismo mejor que Piqué, que es un muerto andante en la zaga. Y no lo ve.Nada, que soy pesimista, pero me importa menos que lo de este país. Se está yendo a la mierda día a día y no hacemos nada de nada. La dictadura se ha anclado en el centro y a estos no hay quien los eche ya de aquí. Y nosotros sin salir a la calle.¿Por qué?

txetxo7 dijo...

Buenas tardes. Partiendo de la base que yo no soy resultadista, entiendo que hacer un balance sobre el técnico argentino en el mes de septiembre es precipitado y fuera de toda lógica. Anticiparse a los hechos y catalogar un cambio de sistema carece de sentido. Martino es fiel al método, obviamente, trata de aportar sus conceptos y adecuarse a la plantilla que maneja. Es evidente que se puede opinar y debatir, pero de ahí a extraer conclusiones falsas va un trecho. Martino sabe perfectamente que debe disponer de otras alternativas al juego de combinación y triangulación permanente. Es una labor que le corresponde exclusivamente a él y su cuerpo técnico. No obstante, si es verdad que se aprecia mayor verticalidad y profundidad en el juego. Mejor, cuantas más posibilidades existan mayor será el beneficio del equipo. Siéntense y disfruten del espectáculo. Saludos Weed y demás lectores del blog.

Angels Terrones Olive dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anita dijo...

Weed. comenté en la próxima entrada tuya y sin haberte leído, puse cosas allí que escribiste aquí! Un abrazo!

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