A Rey muerto, Rey puesto...

A Rey muerto, Rey puestoPues no, aunque lo parezca este artículo no va de la realeza y la actualidad española. O por lo menos no de la realeza al uso sino de la que algunos pretenden imponer en nuestro fútbol.

De todos es sabido que lo logrado por la selección en esta era dorada no esta marcado por el ciclo triunfal del Barsa sino por el liderazgo y por el ángel de Iker Casillas, que con su guía y sus intervenciones “nos llevó” a la gloria. Pero he aquí que la otrora indiscutible figura del guardameta blanco ha caído en desgracia, victima de los trapicheos de un presidente y de su brazo ejecutor en el banquillo, que no comulgan con la performance deportiva del arquero y pretenden un Madrid más glorificado desde lo casposo.

La inmaculada imagen que anteriormente servía para ser utilizada como enseña para intentar emblanquecer unos éxitos que no son suyos ya no sirve igual, desgastada por las luchas internas dentro del madridismo no reúne la unanimidad requerida para seguir vendiendo la idea de que el fútbol en España es blanco por necesidad. Y al igual que en el acontecer político ha llegado el turno del relevo y mientras uno abdica por propio pie al otro lo abdican y le bajan del altar en el que lo encumbraron a base de titulares y slogans molones. El problema es que si en el primer caso la sucesión es por línea directa y está definida de antemano, en el segundo hay que ponerse a buscar un candidato que de la “talla”. Y como no podía ser de otra manera el elegido tiene una impronta que de tan “inmaculada” termina siendo tan blanca como siempre.

Porque el nuevo paladín que guiara a nuestro fútbol y a nuestra selección -la de todos, no lo olviden- es ese dechado de virtudes futbolísticas y deportivas que resulta ser Sergio Ramos. Si, el mismo que necesita recurrir al extremo de la marrullería en la cancha para sobrevivir en ella, el mismo al que se le conoce más por sus salidas de tiesto que por sus ejemplos deportivos. El mismo que trasmite españolidad al portar en cada esquina una bandera regional que esta bien vista, como si todas no debieran valer igual. Es lo que tiene tener que imponer una idea por obligación más que por convencimiento y que esta siempre tenga que apuntar a los mismos de siempre, los únicos que tienen la llave de la verdad, lo español y lo que nos representa.

Y con el relevo viene la consabida exaltación del sucesor transmutándolo en una suerte de guerrero del antifaz que todo lo puede y todo lo logra, sin ayuda y sin esfuerzo, solo en base a su blanco corazón. No vaya a ser que la afición elija libremente a sus ídolos o guías y termine decantándose por alguno que carezca del blanco blasón.

Sergio Ramos no es un tuerce botas al uso no voy a caer en los extremos que tanto le gustan a algunos. Como defensa no desentona y reúne ciertas virtudes que le hacen acreedor a cierta valía. El problema radica en que para mantener el nivel que se le pide necesita recurrir a una serie de marrullerías constantes, que son validas mientras cuenta con el beneplácito de un cuerpo arbitral encandilado por la blancura cegadora de su escudo. Radica en cuanto nadie hace hincapié en sus despistes en las coberturas y en sus constantes atolondramientos en los que pierde pie y deja una autopista hacia su portería. Y por su puesto en cuanto se sacan de la pantalla y del debate las incontables actuaciones esperpénticas que rebajan su deportividad a la altura del betún dentro y fuera de la cancha.

Y es que los mismos que nos impusieron a Fernando Hierro como “el muro” español y solo le han dedicado tibios aplausos a una leyenda del fútbol como Carles Puyol, han trasmutado a un lateral desbocado y un central cumplidor en el nuevo Maldini del fútbol mundial. Porque todos sabemos que si defensas hablamos el italiano es el santo y seña y la referencia a emular. El problema es que uno se lo ha ganado a pulso y el otro solo lo ha hecho por periodística asociación.

En un país que mayoritariamente no apoya a su selección sino a los jugadores de su equipo que juegan en ella, no esta permitido que el que “más destaque” porte otro escudo en el pecho que no sea el del Madrid. No vaya a ser que alguien entonces se de cuenta que el traje del emperador no es tal y que en realidad este pasea desnudo por los terrenos de juego.

No alcanzo a comprender como estos que tanto claman por que se defienda a la selección no caigan en cuenta que quizás esto no suceda de la forma en que lo piden debido a estos “rastreros” manejos. O es que quizás en el fondo solo buscan extender la propaganda blanca a nivel mundial con la excusa de una roja selección. Mal entonces podemos esperar que la gente se enganche a un combinado en el que nos imponen blancas querencias al dictado.

Por obra y gracia de un golazo al filo de lo imposible que valió una Champion’s, pese a los pectorales al viento del otro, y de una fabulada leyenda de virtudes invisibles que solo son perceptibles a través de blancos anteojos, ha nacido el nuevo Rey del fútbol español. El que cogerá de la mano a la selección -si, la de todos, no lo olviden- y la llevara nuevamente por la senda de la gloria. Dará igual su peso, su impronta o sus logros, dará igual lo hecho por otros, todos “sabremos” que el merito radicará en el chico de Camas que a todos nos representa. Y lo sabremos por que todos los días nos  ametrallaran con las hazañas que así lo demuestran.

Le roi est mort, vive le roi. Y mientras Iker pasa al retiro mediático todos de pie y de viva voz exclamemos ¡larga vida al Rey Ramos!

 

"Me gustaría que la selección tuviera un nombre, una identidad. Igual que Brasil es la canarinha o Argentina la albiceleste, me gustaría que España fuera La Roja" Luis Aragonés

"Lo de la furia roja o la furia española no lo pudo explicar ni Menotti" Luis Aragonés

 

Weed

2 comentarios:

Míguel Ángel dijo...

La vida es tan puñetera que toda esa gente cavernícola he tenido que tragarse que los mayores triunfos en la historia de la Selección Española hayan sido gracias al Barça.

Ese equipo que "representa" a España por la gracia de Dios y por el afán merengue de pelotear a los del poder para sacar tajada, es un equipo que jamás ha trascendido a nivel selección.

Le pese a quien le pese todos los españoles tienen que agradecer al Barça un Mundial y dos Eurocopas.

Lo de Ramos, es el cuento de siempre que venden desde la Caverna a los paletos que se lo quieran creer. Es un buen jugador, pero ni de coña para ser BdO.
De hecho sin la permisividad arbitral acabaría expulsado en la mayoría de partidos.

Saludos.

Paco Jones dijo...

Por desgracia es muy cierto lo qué comentas amigo Weed. Basta echarle un vistazo al palco del Santiago Bernabeu en una gran noche para darnos de cuenta del alcance "real" del problema qué sufrimos muchísimos españoles en nuestro propio país. Quién no oyó a Rajoy decir qué si Florentino Perez dimitiese sería mal para España? Hay qué joderse,así nos luce el pelo a todos los niveles.

Saludos estimado asturiano.

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