La cantera como excusa…

Un once de canteranosQue el Barsa es uno de los clubs que mejor ha tratado la cantera desde hace más de treinta años no es un secreto para nadie, que de los grandes clubs, los que siempre compiten por los títulos, es el mejor, tampoco. Que se puede vivir solamente de cantera y aspirar año tras año a ganar títulos solo es una falsedad que se utiliza por unos y por otros para mitificar o atacar un modelo de hacer que no deja de ser un recurso, valioso e identitario, pero recurso al fin.

Cierto es que desde algunos puntos del entorno se ha querido mitificar la cantera como lo único que importa, como también lo es que desde el otro extremo se la ha utilizado para menospreciar la idea ante cualquier traspié. Reducir el trabajo que se ha hecho con ella a la generación dorada que esta de salida es un simplismo que solo está al alcance de los que cobran por crear opiniones artificiales. Lo cierto es que desde el club siempre se ha defendido la política de trabajar con nuestros jóvenes, pero nunca se ha dicho que sea lo único en lo que nos basamos para elaborar nuestro modelo. Pero en este fútbol de los extremos en el que vivimos solo cuenta lo que se repite en antena hasta la saciedad.

La cantera como recurso ha resultado básica para nuestro devenir desde hace ya mucho tiempo, pero está lejos de ser una producción en cadena que fabrica churros como quien le da a una manivela. Pero reducirla a mera generación espontánea y circunstancial debido a los triunfos obtenidos de forma reciente solo es el simplismo de los que no tienen este recurso a su alcance, o de los que teniéndolo deciden no confiar en él.

Asumir que solo con canteranos se puede estar siempre en primera línea del fútbol es tan absurdo como esperar generación espontánea y automática en donde en el momento que sale un jugador de la plantilla hay un canterano listo para suplir la baja de forma funcional. Completar una plantilla formada por una mayoría de canteranos no es sencillamente cuestión de darle entrada a una hornada de jugadores de golpe y porrazo. Sin ir más lejos la generación que va de salida está compuesta por una serie de jugadores que han ido entrando en el primer equipo de forma más o menos escalonada y se han ido introduciendo en el once de manera gradual. No es una regla de tres en la que matemáticamente todo encaje de forma exacta. A veces se encaja más rápido y otras no tanto. Y seguramente llegará el día que producto de las circunstancias puede que no haya valores que brillen y opaquen a los de afuera, y esto no querrá decir que no se utiliza o que todo se reduce a una simple casualidad en forma de hornada exitosa.

El trabajo se hace de forma continuada en las categorías inferiores dándoles formación, pero el mérito que le da sentido a esto va más allá del mero hecho de tener un semillero en condiciones, está en darles entrada en el equipo y confianza suficiente para que se hagan con el puesto. Y eso es lo que de verdad marca la diferencia en la política de cantera de los grandes. Calidad hay en todas las canteras y cada día más visto el panorama de los mercados y las restricciones que imponen de forma progresiva –de forma acertada a mi juicio- desde la UEFA.

Hoy en día y en plena “revolución” de la primera plantilla en la que varios de los pesos pesados que nos han traído la mejor época de nuestra historia van de salida, ya se escuchan muchas voces que reducen todo este trabajo a una eclosión afortunada. Otros y desde dentro con sus propios intereses bastardos se dedican a pontificar en base a criticar lo contrario en función del supuesto desmantelamiento de la cantera. Cuando lo evidente es que ni lo fue, ni lo es, ni lo será, un modelo matemático en el que todas las piezas encajen de forma exacta. Esperar que de forma consecutiva a esta generación le suceda otra de forma automática y que rinda al mismo nivel solo es el fútbol ficción que se vive como sucedáneo del real. Todos los que hoy van de salida fueron llegando poco a poco, y fueron ganándose sus galones a fuerza de rascar minutos a los que les precedían. Unos más rápido y otros más lentamente en virtud de su rendimiento.

Negarles ese derecho a los que ahora vienen llegando solo porque estamos acostumbrados a ganar de forma continuada es tan absurdo como pedir su titularidad de forma ipsofacta solo por alguna buena actuación en el filial. Por muy buena y continuada que haya sido esta.

Lo cierto de todo esto es que viendo los jugadores noveles que ahora se aposenta en la primera plantilla y viendo los que ya apuntan maneras desde el filial a la espera de una oportunidad, yo en particular no podría estar más tranquilo al respecto de la salud de nuestro semillero. Luego las prisas particulares de cada uno o la exigencia fantasiosa de otros es otra medida en la que no puedo ni quiero entrar. Basta con ver la imagen que ilustra este artículo y que es el punto de partida de este post y preguntarse si ese once imaginario no podría competir con cierta suficiencia en la primera división. Y como nadie en el Barsa promulga la idea de solo jugar con canteranos, más allá de una utopía difícilmente sostenible, a mí en particular me parece que seguimos estando bien apertrechados en este aspecto. No dudo que muchos de estos y otros que vienen de camino se terminaran asentando en el once como hicieron sus predecesores. Por tanto no veo por ningún lado el mentado y cacareado vacío que se le está haciendo a la cantera, más allá de la consabida critica gratuita y dirigida o del normal y saludable derecho a valorar a cada canterano según el criterio personal de cada uno.

Que ahora lleguen de afuera jugadores al once titular, no solo es normal, es recomendable y saludable. Siempre ha pasado y seguirá pasando. Y no indica que se agotase el modelo, solo que los repuestos aún no están listos para asumir la responsabilidad del juego del equipo. Eso y que desde luego no siempre los cracks que marquen la diferencia pueden salir de la cantera, extremo utópico que solo esperan los vende humo del fútbol ficción.

"La diferencia de nuestra cantera es que nosotros los ponemos a jugar" Pep Guardiola

 

Weed

3 comentarios:

Míguel Ángel dijo...

Pues muy bien explicado ;-)

Alfonso Schick dijo...

Lo mismo digo, las cosas claras, mientras se trabaje bien la cantera saldran jugadores buenos solo debemos tener entrenadores y directivas que permitan que se asienten y adquieran experiencia sin apersurarlos para que no pasen casos como el de Bojan.

Saludos cordiales
Alfonso Schick

Weed I dijo...

La verdad yo creo que hasta ahora el trabajo de la cantera es algo que todas las directivas han respetado más allá de lo que le convenga a la prensa contar en cada caso.

Lo de Bojan no se exactamente a lo que te refieres...si de rendimiento, de contratos o....¿?

gracias por el comentario y bienvenido...=)

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